El poder de la sotana (El presentimiento)

Réplica y Contrarréplica
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Capítulo 22

El presentimiento

 

Buscando las cosas inciertas,

perdemos las ciertas.

Plauto

 

Justiniano había amanecido con una extraña sensación. Sentía que algo estaba oprimiéndole el pecho. Quería permanecer en la cama pero no pudo. Tenía que cumplir con su trabajo en la embajada.

La rutina de la cocina del embajador Sheffield fue la misma. La única diferencia consistió en que no hubo la creación del platillo del día, tal y como el filipino había establecido como norma culinaria. “Vamos a repetir el menú del jueves pasado. Pero ahora yo sólo seré un observador y ustedes los responsables de la cocina”, dijo a sus sorprendidos ayudantes. En los meses que Justiniano llevaba al frente del equipo, era la primera vez que les dejaba la iniciativa. El personal culinario no esperaba que su compañero y jefe, siempre celoso del trabajo y de sus fórmulas, les diera semejante oportunidad. Recién entrada la tarde y una vez lista la cena, el chef se despidió de ellos disculpándose por no asistir a la reunión que planearon para cuando él decidiera delegar la responsabilidad de la cocina. “Es que me siento un poco mal, raro”, les dijo a manera de justificación y disculpa.

El chef salió de la embajada sin poderse librar de la angustia con la que se había levantado. Era ya de noche y aún persistía el sopor de la mañana calurosa. “Voy a caminar un rato para ver si encuentro la causa de mi desazón”, pensó mientras se dirigía hacia su departamento ubicado a dos kilómetros de distancia. Cuando cruzaba la avenida Paseo de la Reforma para transitar por el camellón enjardinado y arbolado, dos hombres salieron de la nada parándolo con violencia. Uno de ellos le preguntó su nombre y otro lo golpeó en la cabeza en cuanto Justiniano se los dijo. La negrura de la inconsciencia suplió a la angustia. El cuerpo convertido en fardo fue aventado al interior de un pequeño camión cerrado. “Ahora terminemos el trabajo”, espetó uno de los secuestradores.

Alejandro C. Manjarrez