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Jue, Oct

Déjame dormir, Mamá

Política
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Bueno, te dejo, hijo mío. Perdóname, lo lamento. ¡Yo no sabía el estrés que produce el Parlamento!

Lo que a continuación leerá, es sin duda un retrato de lo que hoy en día sucede en los Congresos de los estados y en el Congreso de la Unión. Lo impresionante es que es un verso escrito en 1700 por Miguel Josep, conocido años después como Fray Junipero Serra, uno de los catequizadores de la población indígena de México. Algunos investigadores precisan que el que lo escribió fue el filólogo y poeta de nuestros tiempos José Aguilar Jurado, alias Fray Josepho de la Tarima. De cualquier forma, lo importante es que las cosas no han cambiado en muchos años. Sorpréndase y diviértase un poco. Y cuando vea a un diputado, dígale que es un representante del pueblo, que tiene que presentar iniciativas de ley que beneficien a los ciudadanos que representa. Que debe luchar por aquellas acciones que vayan en contra del pueblo, y pelear por mejores sistemas de educación, de cultura, de salud, de desarrollo económico. En fin, debe de recordarle cual es su trabajo.Y que por ello, recibe un sueldo bastante oneroso, pagado por los mexicanos que claman un futuro promisorio.  

DÉJAME DORMIR, MAMÁ



Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta.

Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá,
que no hace falta ninguna.

Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche.
Mamá, deja que en las sábanas
un rato más aproveche.

Hijo mío, por favor,
que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto
porque no me da la gana!

Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.

Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme
me supone mucho esfuerzo.

Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca
me ha importado el qué dirán.

Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.

Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso.
Déjame, mamá, que soy
diputado del Congreso
y si falto a las sesiones
ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito
acudir cuando se vota,
que los diputados somos
ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan
y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas
si por ser
culiparlante cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable
Y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario
fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!

Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!

 

Tobías Cruz